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Bogotá: 15 noviembre 2013

LA PUBLICACIÓN DESTACA LA LABOR DEL ALCALDE AL SUSTITUIR VEHÍCULOS DE TRACCIÓN ANIMAL

El artículo inicia criticando el hecho que Bogotá siendo una de las ciudades más grandes de América Latina, presente “un espectáculo sorprendente” como califica el hecho de que por las calles de la ciudad se vean pasar carros de madera tirados por caballos muchas veces maltratados y enfermos.

“Si el alcalde Gustavo Petro se sale con la suya, los 2.890 propietarios de zorras en Bogotá pronto renunciarán a ellas y así se modernizará esta ciudad de 7,5 millones de habitantes”, destacó la publicación.

El artículo resalta esta iniciativa de Petro como una de las más inventivas para rehacer una gran ciudad, al ofrecerles a los zorreros un subsidio para reemplazar sus caballos por una camioneta, la posibilidad de iniciar un pequeño negocio o una vivienda asequible.

Bogotá ha sabido modernizarse en temas de movilidad creando carriles exclusivos para el transporte público y las bicicletas, pero durante décadas los zorreros y sus carros han sido un problema en las calles ya que obstruyen el tráfico y sus cargas de hasta 600 kilos son un abuso para los caballos.

El artículo destaca las palabras del alcalde quien al ser un ex guerrillero de izquierda, dice que este plan es una manera de dar a los caballos y zorreros un poco de dignidad, al igual que cita al alcalde diciendo: " Este problema no es sólo la pobreza, sino de la desigualdad social, que ha ido creciendo durante décadas" y " Hemos estado tratando de conseguir una solución en la que todos ganan : los animales, el trabajador pobre, nuestra creciente ciudad, nuestra sociedad”.

The Washington Post habla con José Barreto, un reciclador que aún no entrega su caballo y es entrevistado mientras hace uno de sus recorridos diarios son su caballo y su familia por los barrios de Bogotá.

Finalmente, destaca la dificultad que ha tenido la administración Petro para lograr convencer a los zorreros de lo positivo de jubilar a sus caballos, y para luchar contra grupos de estafadores que compran caballos enfermos y se hacen pasar como zorreros con el fin de obtener los beneficios del programa.